Ya en Madrid definitivamente, después de un verano terromoto y con el cuenta kilómetros a punto de estallar, toca sentarse con una buena taza de té from London, echar de menos y repasar el verano con fotografías. Por ahora no hay muchas, pero las que hay traen recuerdos que no voy a olvidar fácilmente.
Todo empezó un jueves en Cross, yo acababa de aterrizar de Londres y mis amigos ya estaban organizando mi próximo viaje, nos íbamos a Galicia y yo todavía no lo sabía. Al día siguiente pensé que, finalmente, no habría tal viaje...pero sí, Paloma estaba convencida de que teníamos que ir a ver a Pennywise al Resurrection Fest, y allá nos fuimos. Después de una noche en Madrid sin dormir (¿y si nos quedamos dormidos y perdemos el avión?), nos recogieron en el Aeropuerto de Lavacolla en Santiago en un coche que no nos defraudó...aunque no confiábamos plenamente en él. El trayecto fue...no encuentro la palabra para describirlo pero yo no habría querido perdérmelo, ya se sabe...los road trip siempre dan mucho de sí, el resto de nuestro verano estuvo marcado por éste.
Llegamos a Viveiro...sí, llegamos, aunque nadie apostaba por nosotros, lo hicimos, gracias Bea, te queremos. Estaba lleno de benditos, benditos heavys...no era nuestro sitio pero lo hicimos nuestro. Perdimos la noción del tiempo durante unas horas, y cuando nos dimos cuenta nos queríamos ir a casa, sí, también llegamos, y a la mañana siguiente todos éramos SÚPER FELICES.
El día que conocí a Jorge Fuster fue un día especial para mí, todavía no lo sabía pero, profesionalmente fue el día que empezó a cambiar todo. Era junio o julio y estábamos en Madrid. En La Moraleja, haciendo las fotos del catálogo de Malababa. El fotógrafo Raúl Córdoba y su asistente Jorge.
Desde ese momento siempre he sentido especial cariño, tanto por uno como por el otro, y admiración por su trabajo.
Una tarde fui a casa de Raúl, Jorge tenía que hacer unos dibujos para la revista Vanidad y necesitaba fotos de una chica haciendo gestos para luego dibujarlo, así que nos pusimos al tema y este fue el resultado.
Después de casi un mes aquí, faltan tres día para que se cumpla y volver a casa, he descubierto tres cosas clarísimas de Londres; 1. Vayas donde vayas siempre encontrarás algo que te guste y quieras comprar, aunque no entres ni te fijes en las tiendas, no falla. 2. Es caro, muy caro, si vienes, ven con dinero, si no, no lo disfrutarás como es debido. 3. Ven con la maleta vacía porque con todas las cosas que compres, si sigues el 2º requisito, y las que traigas...en el avión no subes, esto del exceso de equipaje nos ha jodido a todos más de una vez. Yo todavía no sé cómo voy a solucionar lo del exceso de peso pero...ya se verá el miércoles, igual tengo que dar un riñón...:s
Ha sido un mes de aprendizaje y evolución en muchos aspectos, tanto lingüísticamente, cada vez que me oigo hablar inglés flipo conmigo misma, como personalmente...también aprendí que eso, no se escribe en un blog, aunque eso ya me lo traía aprendido de casa.
Sé que aunque ahora muera de ganas de volver a casa, comer tortilla, carne, pescado, JAMÓN SERRANO, fruta...en fin, comida en condiciones voy a echar mucho de menos Londres, también espero no tardar en volver...
Podría poner mil canciones como banda sonora a este viaje pero creo que esta es la de verdad, la principal.